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Cuál es la mejor hipoteca de acuerdo a tu edad

Georgina Navarrete

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Resuelve tus dudas sobre financiamiento para comprar casa

En promedio, la gente compra su primera casa alrededor de los 30 años, con unas finanzas muy bien organizadas lo logran al final de los 20 años. Hay otros que necesitan llegar a los cuarenta para sentirse con capacidad económica para solicitar una hipoteca o están por adquirir una segunda propiedad. Así, cada momento de vida es un indicador del tipo de crédito que te conviene, de acuerdo a aspectos financieros y personales.

Identifica en qué momento estás

De manera general, los momentos de vida pueden clasificarse en cuatro grandes etapas que suelen conectar con determinada edad y que se diferencian por el cambio de necesidades, ventajas y problemas.

Los primeros compradores

Son personas de entre 25 y 30 años, solteros o recién casados que buscan adquirir su primer vivienda. Los requerimientos de espacio son mínimos, una recámara, estancia, cocina y un baño, así que un departamento tipo estudio o loft son ideales para esta compra.

Financieramente, al estar en los albores de su carrera laboral y tener un salario modesto, funcionan los esquemas de crédito hipotecario a 15 o 20 años, con enganche bajo y pagos crecientes que permitan un monto de crédito mayor.

Recuerda que los pagos crecientes implican mayor riesgo, de modo que debes conocer exactamente cómo crecerán a lo largo de la vida del crédito para que puedas planear tu futuro. Los pagos variables y plazos mayores a 20 años no son recomendables.

Los problemas

  • Ahorro escaso. A esta edad llevas poco tiempo trabajando y se hace difícil reunir el 20% del valor de una casa, por lo que es posible que necesites una hipoteca con un aforo de 90 por ciento.
  • Inestabilidad laboral. En este promedio de edad el empleo no suele ser demasiado durable, así que un préstamo a medida debe contemplar cierta flexibilidad en el pago. Plantea escenarios múltiples y platica las opciones con tu asesor.

Las ventajas

  • Los bancos tienen esquemas pensados para los jóvenes.
  • Es posible elegir un plazo largo.

El consejo: Mientras más larga sea la vida de la hipoteca, pagarás menos mensualidad pero hasta el doble de intereses. Por ello, la recomendación es que aproveches estos pagos bajos lo menos posible, sólo mientras tu estabilidad laboral llega. Entonces podrás adelantar pagos o cambiar tu hipoteca a un plazo menor con mejores condiciones.

Compradores en crecimiento

Ya pasaron de los 30 años y viven en pareja. Planean tener hijos en el corto plazo, de modo que requieren una casa con más espacios y mayor número de habitaciones. En ocasiones se trata de la segunda propiedad, así que la primera pueden venderla para dar el enganche o al menos ya han tenido tiempo de ahorrar.

Su estabilidad emocional y laboral permite obtener mejores condiciones crediticias, derivadas también de su posibilidad de dar un buen enganche, de entre 20 y 30%, y tener ingresos más consolidados. El plazo recomendado es de 15 años pues tendrán una tasa menor y pagos fijos que darán certidumbre.

El problema

Si aún no tienes ahorros puedes echar mano de la flexibilidad de la hipoteca joven pero su esquema de pagos crecientes puede desestabilizar tus finanzas en esta etapa en la que tendrás nuevas responsabilidades.

Las ventajas

  • Si tienes un buen historial crediticio y una larga relación con el banco en cuestión (tarjetas de crédito, ahorros, chequeras, otros créditos de consumo), tienes oportunidad de conseguir buenas condiciones de crédito hipotecario.
  • Todavía puedes elegir el plazo que más te convenga, en relación a tus ingresos y el tamaño de la mensualidad que te acomode. Lo más recomendable en el mercado mexicano por tasas y ritmo de amortización son 15 años pero si tu ingreso no es suficiente o piensas liquidar el crédito en los primeros tres años, el plazo de 20 puede ser una opción aceptable.
  • Si tienes ahorros suficientes para comprar el departamento o casa de contado pero prefieres mantener tu liquidez para atender tu negocio u otros compromisos financieros, puedes pagar un enganche de 50% y tomar un crédito a un plazo de cinco o 10 años, con una mensualidad cómoda y sin descapitalizarte.

El consejo: Esta es la edad dorada de los consumidores porque tienen muchos puntos fuertes como un sueldo elevado y estable, buen puesto en sector al alza, historial de pago y una larga relación con tu banco para negociar las mejores condiciones hipotecarias posibles. Y si tu banco no te aprecia, busca otras opciones.

Compradores consolidados

En la década de los 40, las personas buscan casas de mayores dimensiones o mejor ubicadas para tener más comodidades. Los hijos ya crecieron y están cerca de terminar sus estudios. A esta edad algunos ven los bienes raíces como una inversión rentable y no sólo como patrimonio familiar.

En esta etapa muchos compran casa de descanso o tienen la idea de rentar. Sus alternativas hipotecarias normalmente consideran altos enganches, iguales o mayores al 50%, y esquemas de pagos y tasas fijas a plazos más cortos, de cinco a 15 años, tanto por la edad como por su capacidad de pago.

Si se trata de tu primera compra, no te preocupes, aún estás a tiempo de dar el paso hacia el mundo de las inversiones inmobiliarias, sólo tienes que considerar un segundo elemento: tu retiro.

El problema

Si llegaste a los 45 será difícil que consigas una hipoteca a más de 20 años, por lo que la mensualidad puede ser mayor de la esperada. Teniendo en cuenta que esta cuota nunca puede superar el 30% de tus ingresos, el monto de crédito será menor así como el precio de la casa a la que puedes acceder.

La ventaja

Pasada la década de los 40 también existe menos incertidumbre en los ingresos y suele haber ahorro, además de que los años por venir deberían significar menores gastos, una vez que los hijos salgan de la universidad y se independicen. Si los enganches son cuantiosos, las tasas serán buenas y aún con un plazo mediano las mensualidades serán cómodas.

El consejo: Aportar la mayor cantidad de enganche (no más del 50% de tus ahorros) para solicitar un monto de crédito menor. Mientras más pequeño sea el préstamo, menos caro será. La idea es llegar al retiro con la casa liquidada.

Compra una vivienda para tus necesidades, que no sea muy grande, quizá debas sacrificar la casa de tus sueños por algo más pequeño que sea funcional y que con el tiempo el mantenimiento no sea un cargo económico terrible.

Revisa que el plazo al que tomes la hipoteca no pase de los 15 años, para poderlo pagar antes de llegar a la edad de retiro, que son los 65.

Asegúrate que la mensualidad que vayas a pagar no interfiera con tu posibilidad de aportar algo a tu ahorro para el retiro. En este caso, expertos en finanzas recomiendan que entre todos los instrumentos de ahorro se destine un 10% del ingreso al retiro.

Compradores maduros

A los 50 años tus hijos ya deben ser independientes. La casa ha comenzado a quedarte grande, así que es tiempo de analizar de nuevo tus necesidades.

Los ahorros de mantenimiento que obtendrás con una propiedad menor pueden servirte para atender asuntos de salud que en esta etapa suelen ser más frecuentes y te dan la posibilidad de monetizar la inversión de hace años y al fin ver dividendos.

Si vas por una casa más pequeña o un departamento seguro podrás comprar de contado con el producto de la venta de la casa actual y habrá un remanente.

El problema

A menos que sea la primera casa que compras en tu vida, tu único conflicto será emocional. Tal vez la nostalgia no te deje o quieras conservar el espacio para recibir a tus nietos pero piensa que las visitas cortas y espaciadas no valen los sacrificios de mantener una casa grande.

Las ventajas

  • Lo más probable es que no necesites un crédito.
  • Si tienes negocios que atender o planes que requieran liquidez, puedes pagar un gran enganche y solicitar un crédito a cinco o 10 años para el resto, con buenas condiciones buenas.

El consejo: Disfruta la vida, ya trabajaste mucho para llegar hasta aquí. Retírate a tu casa de descanso y recibe allí a tus nietos.

Para lograr todas las metas hay que construir el hábito de revisar el presupuesto y seguirlo, y después la disciplina de no dejar de ahorrar para cuando ya no tengas ingresos fijos. Si logras esto, a tus 65 tendrás no sólo tu casa pagada sino un buen ahorro para disfrutarla.

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