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Consejos para elegir un buen roomie

Gustavo Guzmán

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El tema de los roomies o de "compartir depa" está de moda, principalmente entre los jóvenes que quieren iniciar una vida independiente y para lograrlo prefieren elegir la opción de compartir gastos en lugar de asumir solos todo lo que representa el mantenimiento de una casa.

Es frecuente que los roomies sean compañeros de escuela, colegas de trabajo o amigos que tienen propósitos similares, quienes por lo general rentan un espacio en el cual comparten áreas comunes y cada uno tiene su dormitorio.

Al respecto, Sandra Hendrix, directora comercial de Coldwell Banker Affiliates de México, recomendó que para lograr una buena convivencia y de largo plazo entre roomies es importante establecer claramente todos los acuerdos.

"Por lo general, los acuerdos van desde el amueblado de las áreas comunes hasta las reglas de limpieza, además del respeto y que los que van a compartir el espacio tenga capacidad económica para enfrentar los gastos propios del uso y mantenimiento del inmueble", señaló la directiva.

Dijo que es importante dejar claro cómo se deberán administrar las labores domesticas para que todos participen de manera igual.

"En caso de que haya lugar de estacionamiento conviene pactar al respecto y en especial sería conveniente que tuviera tantos lugares como personas comparten, de no ser así, podrían prorratear entre todos el costo de la pensión con el fin de lograr una situación equitativa", recomendó.

Sobra decir que la elección de un roomie debe ser muy especial ya que compartirán intereses, valores y hasta educación, esto para evitar conflictos futuros. Compartir el mismo techo no es fácil y por ello la elección debe ser cuidadosa, maxime si el espacio es propio, ya que en ese caso entran otros intereses en juego.

Hendrix recomendó que nunca está de más redactar y firmar un convenio entre roomies y tenerlo a la vista para que sea un recordatorio de las reglas básicas de convivencia, con el fin de conservar la buena relación.

Y aunque cada vez son más las personas que recurren a este estilo de vida, ya sea por cuestión de trabajo, estudios o por simple autonomía, no debemos olvidar que no se trata de sólo pensar en la cuestión económica compartida, hay otras reglas que es importante conocer y dejar bien claras antes de emprender esta aventura.

Antes de tomar la decisión, evalúa cuáles son tus necesidades e intereses personales. Reducir gastos siempre es una ventaja, pero también deberás considerar el compartir tu espacio y tiempo con otra persona. La tolerancia y el respeto son indispensables para mantener la armonía, así como la disciplina es básica para mantener el equilibrio financiero.

Consejos para la vida en común

Es recomendable que todos los inquilinos definan desde el principio las responsabilidades y los derechos, así como los límites que hay que respetar. Para ello, es útil elaborar un documento donde queden asentados todos los acuerdos, entre los que están:

Los pagos. Primero deben definir si todos aportarán la misma cantidad. De esto dependerá la repartición de espacios y actividades. Por ejemplo, si sólo una persona tiene carro, quizá deba pagar un porcentaje mayor para tener derecho al lugar de estacionamiento. O si una persona nunca come en casa, no debe incluirse en el rol de lavar los platos.

También es importante definir si alguien reunirá todo el dinero o si cada quien deberá pagar ciertas cosas. Establezcan qué pasará si alguien se retrasa en los pagos o si repentinamente se niega a cubrir su aportación.

Los contratos y sus plazos. La mayoría de los contratos, ya sean de arrendamiento o de servicios, estipulan plazos fijos que implican penalizaciones por incumplimiento. También es importante mencionar que aunque haya varios beneficiarios, los contratos consideran un solo titular. Definan quién quedará como responsable legal.

Es recomendable que definan plazos de aviso en caso de que alguien decida mudarse, para tener tiempo suficiente de reorganizar la administración  y buscar un sustituto. Aunado a esto, es conveniente que estipulen una cantidad de depósito inicial para cada inquilino. De esta manera, esa cantidad serviría para solventar los gastos de forma temporal.

Si estas buscando un compañero de departamento, la cuenta de twitter @RoomieM3 puede ayudarte a encontrarlo.

Tips para una buena convivencia

A pesar de todo, tener compañeros de vivienda deja buenas experiencias: aprendes a ser tolerante, técnicas de negociación, finanzas personales, ahorro de energía, estrategias de discreción (créelo, no querrás que se enteren de todo lo que haces, incluso si no tienes nada que esconder) y hasta algo de primeros auxilios.

Así que si estás a punto de iniciar esta aventura o ya la estás disfrutando, a continuación te presentamos una guía para que logres ser un buen compañero de vivienda:

Ser equitativos. Si la habitación principal tiene jacuzzi y cuenta con una excelente vista, y tú vives en un cuarto de 2×2, puede ser que tú pagues menos renta, pero lo ideal es que el monto se divida en partes iguales. Siéntense a hablar del asunto con calculadora en mano.

El contrato. Asegúrate de que todos lean y firmen el contrato del departamento, donde deben especificarse renta, duración del contrato y cláusulas especiales, así como un inventario de muebles.

Cuatro reglas de oro. Si lo tiras, levántalo. Si lo ensucias, lávalo. Si lo usas, cuídalo. Si lo rompes, págalo.

Respetar la privacidad. Si algún habitante no está, no quiere decir que puedes entrar a su habitación. Además, piénsalo: ¿realmente quieres averiguar lo que guarda en sus cajones? No te lo recomendamos por ningún motivo.

Lavar los platos. Y si lo haces los próximos 30 minutos a partir de que terminaste de comer, mejor.

Ser ordenado. Tu cuarto puede ser un campo de batalla, pero siempre es bueno respetar los lugares comunes. Ok, no es "bueno", es imprescindible.

El baño. Suele ser la zona de conflicto por excelencia. Toma duchas cortas, siempre seca el piso cuando termines y levanta los cabellos que hayan caído.

No abusar de la confianza. Si alguno de los habitantes tiene dos kilos de azúcar y tomas un poco, sé honesto, no pasa nada. Pero si utilizas medio kilo para hacer un pastel, sí pasa. Más aún cuando niegas la fechoría.

Repartir las tareas. Sacar la basura, barrer, trapear… Lo mejor es organizarlo por turnos y escribirlo en algún lugar visible para todos, por ejemplo en un calendario. De este modo no habrá dudas ni pretextos y el hogar permanecerá limpio y habitable. De ninguna manera se recomienda acordar que limpiarán "entre todos" cuando tengan tiempo, o que cada quien limpiará en su día de descanso. Simplemente no funciona.

Buena comunicación. Entre dos o más personas, es vital que la comunicación fluya. Para lograrlo puedes contar con un pizarrón de recados y plumones de colores y colocarlo en un lugar visible para anotar recados.

Datos básicos. Ten siempre contigo los teléfonos celulares, nombres completos y alguna referencia (teléfono de los padres, por ejemplo) de todos tus compañeros. Puede llegar a ser útil en una emergencia o si pierdes las llaves y no puedes entrar a casa, por ejemplo.

Mascotas. Asegúrate de que tus compañeros no sean alérgicos a tu perro, tu pecera o hámster. Sería bueno preguntar si alguien tiene algún inconveniente.

Relaciones públicas. Procura no hablar mal de tus compañeros. Las paredes escuchan, ¡recuérdalo! Si tienes algo que decir, dilo de frente y de forma amable.

Educación y cordialidad. Nunca subestimes el poder de decir "por favor", "gracias" y pedir prestado (pero que esto último no se vuelva una costumbre. Tal vez las personas que viven contigo no sean tus favoritas en el mundo, pero decir "buenos días" y "buenas noches", nunca está de más. Un amigable "hola" también funciona.

Discreción y cero prejuicios. Procura no intrigar al respecto con los demás habitantes de la casa. Recuerda: cada quien su vida. Todos recibimos una educación distinta. Puede ser que tus compañeros no compartan tus valores, pero esto no tiene por qué ser un problema si existe respeto y tolerancia.

Tolerancia. Si tu roomie es violinista, por favor comprende que quizá debe ensayar diariamente. Para que vivan bien lleguen a un acuerdo sobre los horarios de ensayo.

No exagerar. Si tu compañero invita a dormir a una amistad y le permite tomar una ducha, no significa que debas cobrarle una cantidad extra por el gas. Si esto se repite continuamente, es momento de tener una junta y preguntar si tienen una nueva inquilina.

Caras conocidas. Si llegas con un acompañante ajeno a la casa, es importante que siempre estés presente. No se vale que "persona misteriosa" se quede a dormir y tú te vayas al otro día a trabajar sin llevártela contigo. Para tus compañeros no será agradable encontrarse de repente con un desconocido.

Fiestas. Todos tenemos derecho a divertirnos. Si planeas hacer una fiesta, pregúntale a tus compañeros si están de acuerdo. Si la fiesta es improvisada, manda un mensaje antes de llegar a casa con tus invitados. Un simple "surgió una reunión, espero no les moleste. Yo limpio todo mañana", será suficiente.

Decir adiós. Si por la razón que sea debes partir y dejar a tu compañero, avisa con mínimo un mes de anticipación. De este modo podrán organizarse y encontrar a tu reemplazo.

Nadie dijo que vivir con otros era cosa fácil. Sin embargo, aunque rentar solo tiene muchas ventajas, compartir la casa o el depa no se queda atrás. Mira siempre el lado positivo.

¿Qué debe contener un contrato para compartir departamento?

Un contrato para compartir casa o departamento es indispensable para evitar pasar malos momentos, por eso te recomendamos los puntos que debes incluir:

Precio, servicios que se incluyen. Esto te ayudará a dejar en claro qué es lo que se ofrece y por cuánto dinero.

Depósito inicial. Cuándo se regresa y en qué casos éste no es reembolsable. Éste es un punto por el cual muchas personas tienen problemas, por lo tanto es aconsejable explicarlo lo mejor posible.

Reglas de convivencia. Hay que dejar en claro si se aceptan las visitas en el lugar, y por cuánto tiempo. Si pueden quedarse a dormir y si esto tendría algún costo adicional.

Estos son solo algunos consejos de lo que no debes olvidar mencionar en el contrato, pero puedes incluir toda la información que consideres necesaria, si es posible es mejor que contrates a un abogado que te asesore. Muchas personas piensan que un contrato no es necesario, sin embargo puede ayudarte para evitar muchos dolores de cabeza.

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